Los principales SÍNTOMAS del Linfedema son:
- Edema lento o repentino (rara vez) de alguna extremidad.
- Piel tensa y debilitada.
- Pesadez del miembro afectado.
- Endurecimiento y limitación de movimiento.
- Hormigueo y pérdida de sensibilidad.
- Sensación de calor, con o sin enrojecimiento.
- Sensación de cansancio, debilidad y/o dolor.
- Notar que la ropa aprieta más.
COMPLICACIONES
Teniendo en cuenta que el Linfedema es una afección crónica, irreversible y progresiva, a lo largo de su evolución natural presentará una serie de complicaciones que se pueden considerar habituales.
Complicaciones físicas:
La acumulación de líquido en los tejidos produce engrosamiento y deformación del miembro afectado, causando dolor, sensación de cansancio permanente, ardor y enrojecimiento. Progresivamente se va perdiendo la sensación táctil en este miembro.
Debido a la interrupción de la función linfática de transportar las bacterias, éstas se quedan “in situ” y se producen las siguientes infecciones:
- Celulitis, inflamación de las capas profundas de la piel. - Fibrosis, endurecimiento y engrosamiento del tejido. - Micosis, infección causada por hongos que invaden las células muertas. - Erisipela, infección aguda en forma de rojez. - Linfangitis, inflamación que afecta a los vasos linfáticos.
Aspectos psico-sociales:
El Linfedema es una enfermedad crónica, y como toda patología de larga duración tiene repercusiones personales, psicológicas, sociales, familiares, de pareja, escolares y laborales que afectan al enfermo y a su entorno familiar.
En relación a la valoración que se haga del Linfedema, puede que aparezcan o no las siguientes repercusiones psicológicas:
- Problemas de autoestima.
- Reacciones emocionales (ansiedad, tristeza, enfado, culpa, miedo..)
- Problemas de comunicación
- Aislamiento socio-familiar: disminución del número de contactos con otras personas.
- Falta de concentración.
- Hipervigilancia física obsesiva
- Falta de concentración y de memoria, etc.
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