Sistema linfáticoEl sistema linfático está formado por los vasos linfáticos, los ganglios linfáticos y los órganos linfoides. Los vasos linfáticos recogen la linfa y la llevan de regreso hacia el torrente sanguíneo. Están dotados en su interior, de trecho en trecho, de unas válvulas que permiten el paso de la linfa sólo en una dirección. Las válvulas son como compuertas que se abren cuando la linfa va hacia el corazón, pero se cierran de forma automática cuando ésta quiere volver hacia atrás. Cuando un segmento entre dos válvulas está lleno, la pared muscular del vaso se contrae, impulsando el líquido hacia el siguiente segmento, donde se repite el proceso. El segmento de vaso linfático comprendido entre dos válvulas se denomina Linfangión o corazón linfático. La linfa, mediante este sistema, recorre nueve metros por hora, así la linfa creada en el pie, tarda unos diez minutos en retornar al torrente circulatorio (a la altura del cuello). En su camino a lo largo de los vasos, la linfa atraviesa pequeños nódulos aplanados: los ganglios linfáticos. Estos se encargan de purificar la linfa antes de devolverla al torrente sanguíneo. Además de los ganglios linfáticos, hay otros centros que filtran la linfa, como son el bazo, el timo, las amígdalas y la médula roja de los huesos. A estos órganos se les llama órganos linfoides. Los ganglios linfáticos son una masa compacta de células que se unen formando pequeños nódulos aplanados, de forma ovalada o circular. Su tamaño oscila de una cabeza de alfiler a un guisante, e incluso los hay del tamaño de una aceituna. Algunos están dispersos y aislados, pero la mayoría se encuentran agrupados en determinadas zonas: cuello, axilas, aparato respiratorio, aparato digestivo e ingles. Los ganglios linfáticos actúan como filtros a través de los cuales fluye la linfa. Capturan las sustancias nocivas antes de devolver la linfa al torrente sanguíneo. Los ganglios están presentes en un número variable, dependiendo de las personas y de la edad. Los niños tienen mayor número que los adultos, ya que tienen que defenderse de las enfermedades infantiles. No obstante el número de ganglios puede incrementarse si el funcionamiento del organismo así lo requiere. El sistema linfático tiene dos funciones principales:
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